Hoy me levanto porque me toca.
Mi alma quiere estar en cama. Durmiendo y tal vez tomando algo caliente. Mi alma quiere que la carguen y la abracen porque se siente sin fuerza.
Tengo susto. Miedo de tener que pasar por esta tristeza. Miedo de que nunca pueda aprender a vivir sin ti. Le tengo pánico a una tusa, porque hace que el amor que siento por ti... de un minuto a otro se tenga que convertir en vacío y dolor. No hay nadie que me llene. No hay amigos suficientes, no hay suficientes cigarrillos ni suficiente tiempo para dormir.
La vida sigue y uno quiere que se pare, quiere que todo el mundo se voltee y te mire, y dejen todo en su vida para que puedas volver a ser feliz. Pero eso no pasa. Vas por la calle y la gente no te mira. Vas solo y la tristeza te pesa. La llevas en la cabeza, en el corazón y hasta en las piernas.
Y hoy es solo el primer día. Cada día trae sus tristezas diferentes, porque cada día te acuerdas de algo diferente. No es la primera vez que me pasa. Ya he tenido tusas y estas han sido superadas. Y se que todas son superadas, pero cuando? El camino es largo... meses, años... nadie sabe, pero así fuera un día es demasiado largo: simplemente porque es el camino que me lleva a la salida de tu vida.